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Lo que comemos ¿Afecta a nuestra piel?.

Ya os he hablado de cómo cuidar la piel de los niños, de cómo incide el sol sobre ella, y ahora, explotando mi faceta como nutricionista, quiero comentaros la repercusión que la alimentación tiene en nuestra piel.


La influencia del medio ambiente, la contaminación, el humo, los rayos ultravioleta, las luces fluorescentes en oficinas y otros edificios, el alcohol, el estrés y los malos hábitos alimenticios contribuyen a la formación de radicales libres. Éstos son los promotores de las arrugas y varias enfermedades, y además, son potentes enemigos de la belleza y la salud.
Para luchar contra ellos, las vitaminas son nuestras principales aliadas. Según lo demuestran diversos estudios, ciertos complementos evitan el daño causado por los radicales libres y ayudan a retroceder los signos del envejecimiento. Estas vitaminas se llaman antioxidantes, y entre ellas se encuentran las vitaminas A, E y C. Estas neutralizan el efecto dañino de los radicales libres y ayudan a que la piel se defienda de las influencias del medio ambiente.


Así pues, la piel de un adulto, requiere de una correcta alimentación e hidratación que hará que tengamos una piel sana, y para mí, los tres puntos fundamentales son:


1.- Alimentación equilibrada en cuanto a hidratos de carbono y proteínas, y baja en grasas.
2.- Fruta y verdura en las cinco comidas: nos aseguramos un aporte de vitaminas, minerales y fibra que necesita nuestra piel.
3.- Agua: beber al menos 2 litros diarios de agua nos asegura una correcta hidratación.


Pero… ¿y para los más pequeños de la casa?
La dificultad es aún mayor, ya que la alimentación en el niño ha de ser introducida de forma paulatina y progresiva y que, además, el durante los 4 -6 primeros meses de vida el niño se alimenta exclusivamente de leche.


En el periodo de lactancia la nueva mamá, ha de ser consciente de la influencia de la alimentación no solo sobre ella, sino sobre la leche que segrega. De ahí lo que os decía anteriormente sobre la correcta alimentación e hidratación. Ni que decir tiene que otro de los motivos fundamentales para aumentar la ingesta de líquidos es la lactancia materna.  Si optamos por la leche de fórmula, en general están preparadas para estos periodos.


A partir de los 4 – 6 meses se inicia la introducción de la alimentación.  Una incorrecta introducción puede repercutir en el niño de forma negativa con problema de alergias, cuya una de la primeras manifestaciones se producen en la piel.


Y como última reflexión, quiero que os quedéis con una frase que resume mis inquietudes:

COME SANO, CRECE FUERTE, ENVEJECE SAN@ Y BELL@


Dra. SERRANO MORENO

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