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¿Que sabemos de la piel?.

Hace unos día me pidieron unos amigos que les explicara en qué consistía la dermatitis atópica. Alguien les había dicho que su niño la tenía, y estaban preocupados. Lo primero qué les expliqué fue la importancia de la piel, cómo cuidarla y protegerla. Por último les explique qué era la dermatitis atópica, cómo prevenirla y en caso de un brote cómo tratarla.


Antes de comenzar a explicaros quisiera dejar claro que cada facultativo que atienda a vuestro hijo tiene capacidad para diagnosticar y tratar a vuestro pequeño de forma diferente a lo que yo os pueda proponer, puesto que es él quien conoce al niño.


La piel es nuestro órgano más grande. Protege los músculos, nervios, vasos sanguíneos, huesos y todos los órganos, que en conjunto, forman nuestro organismo en su totalidad. Es esencial para la supervivencia de un individuo. Forma una barrera que impide que substancias y microorganismos nocivos penetren en el cuerpo. Protege a los tejidos corporales contra lesiones. Controla también la pérdida de líquidos fundamentales para la vida como la sangre y el agua, la piel nos ayuda a regular la temperatura corporal a través de la transpiración y nos protege de los rayos ultravioletas nocivos del sol. Sin las células nerviosas en nuestra piel, no podríamos sentir calor, frío u otras sensaciones.


La piel del niño pequeño tiene características que le son propias y la distinguen de la del niño mayor o el adulto. Esto determina que en el aseo diario, como en otras actividades en que la piel es sometida a algún grado de agresión, debamos considerar que la resistencia y tolerancia no será la misma que la piel madura, por lo que la posibilidad de irritación, inflamación, infección, laceración o erosión es más fácil que ocurra.


El niño al nacer cambia radicalmente su ambiente: de un medio líquido, aséptico, termoregulado y protegido de la radiación ultravioleta, pasa a un medio ambiente seco, con flora microbiana abundante, generalmente más frío y absolutamente a merced de la radiación solar.


La primera manifestación en la piel de este violento cambio de ambiente es la descamación, esta ocurre por desecación de la capa más superficial, y se manifiesta por el resecamiento y descamación fina, a veces generalizada, que se produce generalmente después del segundo día de vida, y por espacio de tres o cuatro semanas.


Para el aseo y cuidado de la piel en el niño deberemos:


1.- Limpiar la piel con el cuidado de no alterar el manto ácido protector y barrera de defensa contra las infecciones, evitando frotar la piel con intensidad. Siempre suavemente.


2.- Desde el momento que el bebé llega a su casa puede ser aseado completamente: con baño de esponja antes de caérsele el cordón, y con baño de inmersión después, pasadas 48h de la caída del cordón umbilical.


3.- El baño del bebé, es algo delicado en cuanto a higiene, cuidado y contacto físico con él. La importancia del baño diario, no es solo por higiene. Es también para iniciar una serie de costumbres a las que el niño debe de ir  habituándose. Le relaja a él, nos relaja a los papás, y es un momento muy íntimo familiar: papa, mama y el bebé. Para mantener la barrera hidrolipídica de la piel, yo suelo aconsejarles a mis papas, que realicen el baño diario, un día con agua limpia o clara; y otro día con jabón suave de bebé. Después del baño un suave masaje para extender sus cremitas o aceites intensificara “nuestro momento íntimo” con él.
El baño de esponja, se realiza cuando aún no se le ha caído el cordón umbilical. Y consiste en la aplicación de una esponja suave o una gasa grande empapada en agua tibia, por distintas áreas corporales. Se comienza por el cuero cabelludo y cara, y se sigue por el tronco hacia abajo. Debe ponerse especial énfasis en los pliegues (retroauricular, cuello, axilas e ingle). No debe excluirse el aseo de la misma forma del área alrededor del cordón umbilical. El cordón umbilical de curará 3 o 4 veces diarias con alcohol de 70º, hasta que se caiga. Una vez que se caiga ya podemos realizar la inmersión pasadas 48 horas.


4.- La mayoría de los recién nacidos no necesita de un producto especial para el aseo del pelo, por lo que sólo después de este período se puede usar un champú suave.


5.- El secado debe hacerse con toalla de tela de algodón, sin frotar.


6.- Los perfumes, colonias u otros productos perfumados no son recomendables por su potencial alergizante


7.- La piel del niño pequeño tiene una baja tolerancia a los irritantes de contacto (sustancias químicas, perfumes, fibras artificiales, etc.), por lo que debe ponerse especial cuidado con los elementos que habitualmente se colocan sobre su piel. La ropa debe ser de material natural (algodón), como también los elementos de las costuras. Las etiquetas y aplicaciones deben estar por la cara externa para que no tomen contacto con la superficie de la piel, ya que corrientemente son de materiales sintéticos e irritantes. Para el aseo de la ropa, incluida la ropa de cama, deben utilizarse detergentes ultrasuaves y sin suavizantes; y el secado debe efectuarse en recintos libres de la posible contaminación con polvo o polen. Estas medidas son útiles durante el primer año de vida, pero deben extenderse hasta los dos o tres años en niños con antecedentes de alergia.


8.- El niño debe estar siempre bien abrigado: ni sobre abrigado ni desabrigado. El niño debe usar la misma cantidad de ropa con que sus padres se sienten confortables.


Dicho esto nos surgen dudas de cara al tiempo que nos avecina. ¿Qué haremos con el peque en verano? Lo trataremos más adelante.


Dra. SERRANO MORENO

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